sábado, 4 de mayo de 2024

BOMBARDEO DE NUBES


Hilario Mordaz
28/04/24



El nuevo, encargado Ministro de las Obras Públicas, también de la energía “y algo más”, al que se llama Luque, familiarmente y en tono tropical, nos informó, a modo de primicia,  que la crisis eléctrica, cuya causa principal era el estiaje, así se dice a la falta de lluvias que han conspirado contra el régimen, estaba siendo atacada, así se dice en lenguaje militar de estado de emergencia, con un bombardeo de nubes. Preguntado sobre el particular, nos dejó sin respuestas; el asunto revestía un extraño valor secreto y un contenido incognoscible, uno como el que el matemático y meteorólogo Edward Lorenz,  provocó como tercera revolución científica del siglo XX: la Teoría del Caos se sumaba a la relatividad y la mecánica cuántica, para enseñarnos que la esencia misma, la cualidad fundamental de la materia y de todo fenómeno, es algo que jamás podremos alcanzar, porque la luz del saber, lo que alcanzamos supuestamente a conocer, proyecta cada vez y siempre, una sombra más grande que la que cree iluminar. Una sombra así, una nube oscura se cierne sobre nuestro futuro, nube a la que el Ministro Luque bombardea con una discreción propia del régimen, sin saber que el   yoduro de plata o el cloruro de sodio nada hace contra la ineficiencia.

En la misma ruta de las dificultades en las que la mecánica cuántica nos ha sumido, imbuidos de las paradojas matemáticas de Godel, ya no resulta extraño que 2 sea más que 9, que el algoritmo de las manifestaciones ciudadanas pueden traducirse de distintas maneras, una como aquella que demandando 11 y obteniendo 2, el 9 sea igual a 0.  Menos es más, como les gusta repetir a los minimalistas, por lo que, cualquier cálculo o análisis es irrelevante. La realidad es tan evanescente que un loco desde un ático puede proclamar una victoria para que nos contagiemos de su emoción y furor, replicando sus delirios convertidos en memes y balidos.   

Mientras tonto, en una nube blanca y ligera, se mece el que creíamos de cartón;  imaginándose Jupiter Tonante, esparce sus rayos en dirección a la Roca, para lo cual, al modo de sacerdotes obedientes y ladinos, los jueces ofician a su favor. Sus rayos fulgurantes traspasan embajadas, atraviesan el océano y el hijo de Verónica, al parecer más pendejo que pícaro, sufre las consecuencias; su fuerza no se detiene  y Ataimaint y Torres de por medio, destruye lo poco que María Paula intentaba construir.   Pero sus rayos, con su carga de energía, vence la constante que Einstein propuso para la velocidad de la luz que, a todas partes viaja, como creíamos, a 300.000 km/s, pero a Cuenca y al Azuay, para variar, se demora, se corta y detiene. La luz a Cuenca y al Azuay, en momentos, parece que viene por sus olvidadas carreteras.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario