domingo, 26 de mayo de 2024

LOS INFLUYENTES Y LOS INFLUENCERS


Hilario Mordaz
26-05-24



Esto de ser influencer me ha causado algunas preocupaciones. Reconozco que mi falta de entendimiento y la necesidad de saber se explica por la  cualidad de la envidia y cierta inutilidad electrónica, lo cual obviamente tiene relación con la edad, carencia de perspicacia y sentido de actualidad, todo ello, si bien se entiende, carece de  importancia. Por eso, en  el  verdor de la  sexalecencia, no nos permitimos renunciar a  identificar, distinguir y clasificar a los distintos influyentes, respecto de su influidos y los influjos propiamente dichos. Entre los influyentes y los llamados con nombre propio influencers, ya no queda casi ningún parecido, pues los influyentes respecto de los influencers carecen de los medios y canales de influjo, antes reservados a los textos  impresos, los relatos continuados en libros, en la prensa escrita, también en la casi anacrónica televisión que distinguía a hombres, siempre en ventaja respecto de las  mujeres,  bien sea por sus ideas, los logros artísticos, a  veces  deportivos, sin dejar de reconocer méritos espirituales o políticos, por lo que, con el tiempo, habían logrado respeto, confianza y notoriedad; los influencers, son dueños de un medio, mejor dicho, un multimedio, un móvil, un adminículo cada vez más pequeño y plurifuncional, un  smartphone, chino, americano o finlandés, siempre última versión y de nueva generación.  Así, con relación a los medios, el influyente es analógico, el influencer virtual;  el influyente  generalmente letrado, el influencer de preferencia iletrado; el influyente constante y regular; el influencer  casual y circunstancial, el influyente ya no influye, el influencer, a ratos. 

El influyente influía desde su altura y distancia, como referente, sabio, santo, mártir o guerrillero; el influencer es horizontal, no sabio, más bien hábil,  no santo, más bien loco o pueril, ni mártir ni guerrillero, más bien audaz, a veces procaz, con porte de narco, en versión masculina;  y , en presentación unisex o polisex, más bien risueña, alegre, elegante,  coqueta, sensual  y banal.  Los influyentes pretendían ser reconocidos por su ideas y logros, su rastros; los influencers por sus rostros. El influyente podía ser feo, el influencer sólo pinta o bien feo.  

 Los influidos, atentos a los influjos, cabizbajos usuarios de los smartphones,  susceptibles  a lo instantáneo y fugaz, no taciturnos sino desorientados, se clasifican y distinguen, en parte  por la marca del móvil y  el atuendo, pero, sobre todo, por el sonido que les mueve y las diferentes preferencias que los activa, los conecta y les hace clic (click). Así,  los influidos siempre plurales y megadiversos, no divagan, no buscan ni se esmeran, navegan o fluyen, transitan entre los chats y los memes, esta nueva versión de la viñeta, la historieta y la tira cómica.

Dejando para otro momento la distinción entre influjo psíquico y la distinción y tipificación de tráfico de influencias, dejemos constancia que el influjo también puede volverse reflujo, tal como ha ocurrido en la fugaz presencia de Rony Alega en el cenáculo de los que presumen de influyentes o la triste historia de Lavinia, que, elegante, risueña y banal, detuvo su historia en Oloncito y el manglar. Así ha sido, los influyentes no saben reír y los influencers nos hacen reír.  

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