sábado, 16 de marzo de 2024

UNA VÍA PARA TENER VÍAS

TARQUINO ORELLANA SERRANO
17/03/24

La última iniciativa local de una delegación para la gestión vial ha sido negada, como también han sido ignoradas casi todas las iniciativas viales en el Sur del país. Al centralismo le cuesta pensar en el Sur,  y en el Sur, los que nos declaramos australes, para distinguirnos de los capitalinos, seguimos en el Sur de la inconciencia nacional. Los proyectos no pasan de ser  ideas fugaces, reclamos reiterados, cansancio y frustración. No puede estar más claro: estamos fuera de la agenda vial nacional. Más allá de las  jerarquías y preminencias, los tráficos de influencias, las necesidades,  discrímenes y menosprecios que ocurren aunque tengamos ministros y primeras autoridades, unos más o menos cómplices o  impotentes para hacer que Cuenca y el Azuay pertenezcan al país, cabe preguntar si la queja, el reclamo, o las formas de esa queja y ese reclamo, esas, quejas y esos reclamos, pueden sostenerse sin una   propuesta, un programa, una línea de objetivos precisos, controlables y decisivos. La protesta sin propuesta es vacía,  como es nula e indigna la queja que se promociona como víctima. Un programa vial de integración del Sur con el país,  sólo puede tener un plan, un programa, una decisión que sea obligatoria, que nos de lo que no tenemos:  una Autoridad distinta del Ministerio de Obras Públicas pero no ajena al mismo, donde el ministerio es parte, no rector, para usar la odiosa palabreja del centralismo. Una Autoridad, un órgano, un ente  que tenga una sola dedicación y objetivo: hacer las vías de la integración del país. Un órgano que cuente con los recursos para ello y sólo para ese objetivo. La única forma posible de contar con un órgano especializado, un deber y una potestad, y unos recursos destinados y regulares, es contar con una norma:  La Ley de Integración Vial del País. La Autoridad, la que disponga esta ley,  debe ser  una Autoridad de integración con directorio regional, la región, la del Austro y la región 6 , NO, ésta es la  región en la que nos  encasillan con menosprecio. Una autoridad regional para la  integración, no puede dejar fuera ni al Guayas ni al Oro, por supuesto el Oriente y Loja. La integración nacional no es la de las víctimas sino de la de los actores, pero,  para sortear los turbios y tontos manejos políticos, la ley debe garantizar una Gerencia y unas gerencias técnicas, de respeto a su continuidad e independencia. Lo más difícil, los recursos en tiempos de vacas flacas y extremas ambiciones. Un impuesto, no regional, obligatoriamente nacional, y un fideicomiso, unos recursos dedicados exclusivamente al propósito señalado. El hecho generador, varias opciones de fácil recaudación y muy débil impacto. Sólo para hacer una mención,  si por ejemplo tomamos en cuenta que se consumen alrededor de 130 millones de galones de combustible al mes en el Ecuador, excepción del diésel; sí están instalados 7 millones de medidores de consumo de energía y se envasan 9 millones de cilindros de gas al mes, ¿cuánta dificultad existe para producir 10 o 15 millones de dólares al mes para invertirlos en obra pública de desarrollo vial, como flujo constante de inversión? ¿Cuánto hay como hacer con ese flujo? Que ésta iniciativa le corresponde al Presidente, claro, el qué está, el que viene o el que se va, cualquiera. ¿Habrá otra vía, no para discutir sino para que esta ésta sea la vía de  la unión, la integración, la inversión y la  acción? 

¿Habrá una mejor vía?.

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