Uno de los mayores problemas que enfrentan los gobiernos seccionales es la ausencia de una verdadera planificación para el mediano y el largo plazo. No contar con una agenda de trabajo que esté encaminada a solventar las necesidades de la población es un hecho evidente que favorece el crecimiento caótico de ciudades y parroquias y que además compromete la dotación de servicios básicos para los próximos años.
Se ha vuelto normal que las autoridades que resultan electas concentren sus esfuerzos en cumplir las promesas de campaña y también en realizar “obras” que consideran son las que les darán votos en la próxima reelección. Un ejemplo de ello es el Plan de Acción territorial “SOS Cuenca en Acción” presentado hace pocos días por el alcalde de la ciudad. En este plan nada se dice, por ejemplo, sobre la solución al permanente congestionamiento vehicular en las vías que unen a Cuenca con sus parroquias rurales y al anárquico crecimiento de zonas urbanizadas.
En la actualidad las parroquias, las ciudades y las provincias están absolutamente conectadas, por lo que, si bien es necesaria una panificación para cada localidad, es también necesaria una planificación más amplia que incorpore a toda la zona de influencia. Así también, la planificación debe tener una visión de mediano y largo plazo de tal manera que la gestión que realizan las distintas administraciones electas, se sujete a la misma.
La labor que cumplió el Centro de Reconversión Económica (CREA) es un ejemplo de que la planificación y ejecución de obras pueden tener un alcance regional. Se debería darle vida a la SENPLADES de la zona 6, descentralizado su gestión y exigiendo la asignación de recursos, para que sirva a los intereses regionales y deje de depender del gobierno de turno.
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