El diccionario criminal ecuatoriano bien podría incorporar a la olvidada enciclopedia del Dr. Rodrigo Borja, empeñado como ha sido en continuar la labor descuidada de la Ilustración Francesa, unas nuevas palabras y novedosas definiciones que enriquezcan el limitado vocabulario del Sr. Presidente interino. Tales contenidos deberían por supuesto contar con un aporte biográfico, un comprimido vivencial de los personajes, las cualidades sobresalientes, femeninas y masculinas, de las insólitas Mayras y los repetidos Muentes, por hacer mención a unos sin menosprecio de los Rony, los Jordán y por supuesto algo acerca del Bello Daniel Salcedo Bonilla que ha dislocado las hormonas de doña Fabiola Gallardo Ramia, por hacer mención a estos atildados personajes que amplían la lista y provocan una ruptura en el imaginario de equipo de futbol infantil que domina en los que se han llamado Tiguerones, otros Lobos o simplemente Choneros, cuyos héroes, los hasta ahora íconos del presidio, en vibrante estilo de comentarista deportivo, se reconocen e identifican como JR, apenas Fito o mejor JL. Serán ellos, sin duda, también los innombrables de jerarquía y admiración popular, los que estarán en el índice onomástico y quizá en el siguiente tomo de la Enciclopedia de la Narco Política Ecuatoriana.
El repertorio de palabras y expresiones con sus significados, definiciones o equivalencias, las fijadas por la Real Academia, obtendrán, según entiendo, unas connotaciones y sobre todo, otras denotaciones que abran (no “aperturen”) las conciencias aletargadas, las conciencias ociosas y mezquinas de esta época paranormal, especista, superflua, mediocre, vulnerable, participativa, mediática y de género, cuyas acepciones también demandan el trabajo del Dr. Borja Cevallos.
Sin contradecir la sabiduría del mentado enciclopedista y tampoco transgredir las reglas idiomáticas, es preciso reconocer que en lo que corresponde al lenguaje político, lo expresado amplía o restringe, sugiere u oculta, calla más de lo que dice y no siempre dice la verdad, como reconocería también Joaquín Sabina, razón por la que, en conciencia de que la lejana verdad, “ni nos hiere ni nos mata”, se proponen unos arriesgados ejemplos que confrontados al dictum popular probarán su potencia, en expresiones de valor propio como “tetón” o “piscina” o esas recién descubiertas como “Mayra” y “Muentes”, que en adelante podrían, en el orden político, significar algo como:
Tetón: Dícese de quien y quienes planifican y disfrutan , en adiposa, desnuda y gastada virilidad, posibilidades de gestión y lavado de recursos obtenidos en la administración pública o en el tráfico ilícito. Se nombra y reconoce como tetón al nuevo rico o pelucón de la década, ganada o robada, según la convicción de quien use el término.
Piscina: Lugar, sede y residencia en el que se concilia, acuerda, pacta y decide una estrategia circunstancial de acción y reparto de cargos y funciones dentro del aparato político estatal. Piscina sustituye y amplía la vieja alocución relativa a que “nadie se baja de la camioneta” por “nos vemos en la piscina”
Muentes: Llámase al operador político-jurídico, que puede ser small muentes, medio muentes o muentes a secas, según materia, territorio y grado de competencia para incidir y decidir dentro de la administración de justicia con fines de beneficio directo y/o como proceso y procedimiento de oferta y subasta de providencias, autos interlocutorios y sentencias. Los distintos muentes pueden tener su piscina en Samborondon, Isla Mocolí, Montecristi, México o Bruselas.
Mayra: Llámase y se dice de la guapa y coqueta intermediaria, intercesora, contacto y conducto, paso imprescindible y seguro por el cual, la ritualidad de los procesos jurisdiccionales, desde el sorteo hasta la definición de las y los jueces que firmarán las sentencias, han sido previamente definidos por la misma en acuerdo con un tetón o un muentes. Mayra es única y su jerarquía y capacidad es superlativamente superior a Pame.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario