FERNANDO CORDERO CUEVA
7/04/2023
La pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es un método establecido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en los años ochenta que se sigue usando en todos los países latinoamericanos para medir en forma multidimensional las carencias y privaciones que tienen los hogares. En nuestro país una persona es pobre por necesidades básicas insatisfechas si pertenece a un hogar que presenta carencias en la satisfacción de al menos una de sus necesidades básicas representadas en cinco dimensiones: 1) calidad de la vivienda, 2) hacinamiento, 3) acceso a servicios básicos, 4) acceso a educación y 5) capacidad económica.
Según los datos censales, en el año 2001, el 65% de los hogares en el Ecuador estaban en situación de pobreza por NBI. En 2010 la pobreza se había reducido al 50,7% de hogares. En el año 2022 la pobreza por NBI está aún presente en 37,10% de hogares. La morosidad del INEC en la presentación de los resultados del Censo y de manera particular la falta de publicación de las bases de datos censales del año 2022 no permiten la realización de análisis más precisos y rigurosos de los heterogéneos niveles de pobreza que están presentes en todo el territorio ecuatoriano. El nuevo censo podría -debería- entregar la localización de los pobres por NBI en áreas urbanas y rurales debidamente georreferenciados para que, independientemente de los límites parroquiales, cantonales y provinciales, se pueda establecer la persistencia de enormes desequilibrios territoriales que aún se mantienen, 15 años después de haberse creado -por mandato constitucional- los gobiernos autónomos descentralizados que están obligados, en el ámbito de sus competencias, a definir “… políticas y mecanismos para compensar los desequilibrios territoriales en el proceso de desarrollo.” (Constitución, art. 239)
Con la escasa información censal hemos elaborado dos gráficos que muestran al mismo tiempo las importantes reducciones de pobreza y las enormes desigualdades que aún se mantienen. Llama poderosamente la atención que la provincia de Orellana que tiene más de 50 años extrayendo petróleo de su territorio y que ha contribuido con miles de millones de dólares a incrementar la riqueza nacional, siga siendo la provincia que concentra la mayor cantidad de pobres. ¡Una muestra más de las injusticas e inequidades del centralismo!.


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